VALENTIA EMPLEA — Centro especial de empleo
VALENTIA EMPLEA
Centro especial de empleo

La Granja Escuela de VALENTIA

EN MARTILLUÉ
8 trabajadores, de los cuales 7 tienen  discapacidad intelectual y/o TEA.
¿Quién se lo va a enseñar?
¿Un partido político, ese Tiktoker, la chica de YouTube que no sabemos bien si existe o es una IA?
¿O se lo vas a enseñar tú?
Te estoy hablando de Bio-Diversidad, en un sentido muuuy amplio.
¿Tienes un plan?

Cuando hablamos de Biodiversidad a todos les gusta y les parece super bien:
“Ay que bonito el bichito”, “Ay que bonitas las hierbas”, “Ay que bonito el compost que huele mal, pero nutre bien”.

Cuando hablamos de diversidad entre las personas, la cosa se complica: que si ese es del Madrid, que si es del Barça, que esos chicos no son normales, que esa se viste raro, que a aquel habla diferente…

En Valentia, más concretamente en el Centro Ignacio Claver de Martillué, funciona desde el año 2011 la “Granja escuela de Martillué”.

Allí se aprende, de forma divertida y auténtica, qué es la Diversidad, la Inclusión y Convivencia a través de la granja y la huerta tradicional oscense.

Son visitas guiadas de aprox. tres horas, donde los niños la pasan genial, los maestros y los padres también, y nosotros ni te digo.

Sin tanto eslogan ni discurso, en solo un día, lo diferente ya no es raro, es parte.

¿Será por eso que ya han pasado por aquí más de 7.000 niños?

¿Y será que es por eso que tantas veces los adolescentes que llegan con sus institutos se dan cuenta emocionados de que ya habían estado aquí de pequeños?

Ninguna aplicación, ni juego de la Play, ni youtuber tendrá oportunidad de generar lo que les pasa a nuestros “granjeritos” cuando tienen un conejito en sus brazos o les dan “golosinas” a los burros.

Recorrido guiado por La Granja Escuela de VALENTIA en Martillué 
ATERRIZAJE

El primer lugar que pisan apenas bajan del bus, es el pinar.

Dejamos mochilas y cosas que nos molesten y hacemos un gran corro, nos presentamos granjeros y hortelanos del lugar y empieza el juego: ser granjeros por un día.

EMPEZAMOS POR LA GRANJA

Vamos corral por corral conociendo a los animales, qué necesitan, de dónde vienen y les damos de comer.

– Patos, gallinas Pirenaicas, pavo orense, cabras, ovejas, pavos reales y los reyes de la ternura: corderitos y conejos (aquí todos se derriten de amor).

Y por supuesto las estrellas: Cuculo y Jimeno, nuestros burros, que esperan estas visitas más que nadie, porque saben que cuando hay “granjeritos” hay golosinas, o sea manzanas y zanahorias (que para ellos son como para nosotros los chuches).

Dicho sea de paso: qué bueno es escuchar a los niños decir:

“Yo también quiero una chuche.”

 Y se comen una zanahoria.

PAUSA para comer, descansar y jugar.
SEGUIMOS POR LA HUERTA TALLER

Aquí hay un aula al aire libre.

Además de conocer lo que cultivamos, y de charlar sobre la maravilla que es que la comida salga de la tierra, en este espacio es donde van a preparar algo especial para llevarse de recuerdo.

Hemos hecho de todo en estos años: bolsitas de lavanda, taller de velas, de jabones.

Ahora estamos con “Este huerto es una BOMBA”.

Preparar sus “bombas” de semilla para llevarse a sus casas y también “explotan” algunas aquí en un espacio que preparamos especialmente para eso.

Y el taller de “chapeadores e imanes”: ellos eligen y pintan los dibujos de los animales que prefieren, y luego se los llevan hechos imán o chapa.

SORPRESA FINAL

Cuando han hecho todo el recorrido viene lo más inesperado de lo inesperado del mundo:

Nos juntamos todos los humanos, y soltamos a todos los animales.

Y es una fiesta.

Niños, coordinadores, trabajadores del centro, maestras, y burros, conejitos, ovejas, pavos reales, gallinas, cabras, patos… todos juntos para compartir el último momento en la granja.

Y es muy obvio.

Convivir siendo diferentes es natural.

Y es una pasada lo bien que se siente.

DESPEDIDA

Volvemos al inicio, al pinar.

Volvemos a hacer un gran corro donde celebramos haber hecho tanto trabajo juntos.

Les agradecemos a nuestros zagales y zagalas el habernos ayudado en este día.

Se suben al bus y vuelven a sus casas.

 

Y esa noche habrá una niña que le pida a su madre:

¿Puedo comerme una chuche como Cuculo?

Y se coma un trozo de manzana antes de irse a dormir.

 

Visitar LA GRANJA DE VALENTIA en MARTILLUÉ no es hablar de diversidad, es vivirla.

Aquí somos diversidad.

Mira:

Dónde es

Centro Ignacio Claver

Ctra. Jaca – Sabiñánigo s/n, Martillué (Huesca)

Teléfono 974 364 897

Precio

Aportación simbólica de 6 € por niño/a.

Precio a grupos escolares o entidades, lo hablamos. 

En síntesis

¿Cuánto vale un recuerdo hermoso e imborrable?

Hay cosas en la vida que crecen mejor si se siembran en la infancia.

Luego es complicado.

 

Queremos que los niños y niñas conozcan la granja y la huerta, que les guste, les importe cuidar de la tierra y que convivan con la diversidad como deberíamos hacerlo todos, de forma natural.

 

Porque lo diferente siempre enriquece a todo el sistema.

 

Ese es el plan que te proponemos: Traerlos a la Granja Escuela de  Valentia, en Martillué.

 

El plan que ni el mejor tik-toker del planeta puede hacer con tus niños.

Y tú sí.

¿Cuánto vale sembrar este recuerdo?

El próximo paso es tuyo.
La GRANJA ESCUELA DE VALENTIA,

en el Centro Ignacio Claver de Martillué.

PD: El e-mail semanal del “Centro de Interpretación de Nuestra Huerta” de Huesca y de “la Granja Escuela” de Martillué se envía todos los jueves, a las 10:10 horas de Huesca. ¿Estás suscrito?