Foto Lary León

Lary León: una historia inspiradora sobre discapacidad

Esta mujer alegre y de sonrisa perenne nació hace 45 años en Guadalajara. La falta de brazos y una pierna no le ha impedido prácticamente nada en su vida. Tras una infancia muy feliz y sin complejos, se licenció en Ciencias de la Información y trabajó durante varios años como locutora de radio y reportera, hasta llegar en 2007 a la Fundación Atresmedia, de la que es gerente. Allí, coordina diferentes proyectos y, además, dirige el canal de televisión FAN3 para niños hospitalizados.
Por si eso fuera poco, también saca tiempo para dar charlas y conferencias; y escribir libros. Ya ha publicado “El tesón de una sirena”, “150 juegos para divertirse dentro y fuera del hospital” y “El corazón de Yuno”.
Si tuviéramos que definirla en dos palabras, sin duda serían perseverancia y tesón. Lary es una auténtica todoterreno que ha sabido aprovechar al máximo todas sus cualidades y trabaja cada día para sacar una sonrisa a los demás, en especial a los más pequeños.
Con una trayectoria así, no es de extrañar que a lo largo de estos años haya recibido numerosos premios: el Premio Talento 2013 de la Academia de las Artes y las Ciencias de la Televisión, el Premio Mujer Líder, el Premio FUNDOLOR, el Premio FAAM DE ORO a la Comunicación, el Premio Sonrisa de Oro, entre otros.
El próximo 2 de junio, participará en el VI Encuentro Autonómico de Familias organizado por Valentia y Plena Inclusión Aragón en la capital oscense y hemos querido aprovechar la ocasión para conocer un poco más a fondo su increíble historia.
Discapacidad
 

En todas tus ponencias, libros o proyectos hay siempre un denominador común: la positividad. ¿Qué ha supuesto para ti esta actitud positiva ante la vida?

La actitud positiva me vino de serie. Para mí, esa actitud es la que lo mueve todo: vengas al mundo con las herramientas que vengas, si eres capaz de valorar lo que tienes en lugar de lamentarte por lo que no tienes, estarás mucho mejor contigo mismo y el resto de la gente también lo percibirá.
 

Siempre has dicho que la naturalidad ha sido una constante para ti: con tu familia, en el colegio, la universidad… ¿Cómo crees que ha evolucionado nuestra sociedad en ese sentido? ¿Crees que estamos avanzando hacia una normalización de lo “diferente”?

Cuando no tenemos información sobre algo, nos paralizamos y no conseguimos entenderlo ni verlo con naturalidad. La base de la naturalización está en la labor informativa que hacen las asociaciones, los medios de comunicación o las propias familias. ¡La realidad es que todos tenemos talento y hemos venido al mundo por algo! Aunque falta mucho por hacer, esa actitud está calando cada vez más en nuestra sociedad. Por ejemplo, cuando yo nací, los vecinos de mis padres habían tenido un niño con síndrome de Down y no le sacaban a la calle por el miedo al qué dirán. Por suerte, hemos avanzado mucho en ese sentido.
Lógicamente, a día de hoy me siguen mirando por la calle y preguntándome por qué me faltan los brazos, pero la curiosidad es sana y es normal querer saber más cuando tenemos dudas sobre algo. Lo fundamental es siempre preguntar con una actitud positiva: yo tengo la suerte de no tener complejos, pero es cierto que algunas personas pueden sentirse heridas si les preguntan de una forma incorrecta. En mi caso, cuando los niños me ven se quedan alucinados y me preguntan muchas cosas: cómo lo hago para comer, peinarme o pintarme los labios… Una vez que se lo cuento, se olvidan por completo de que soy diferente y lo ven con total naturalidad. Las personas con capacidades diferentes tenemos la oportunidad de dar a la gente la información que necesita, y tenemos que aprovecharla.
 

Nos ha llamado mucho la atención que con solo 10 años te revelaras contra los brazos ortopédicos que te habían puesto y decidieras que podías desenvolverte mejor sin ellos. ¿Qué supuso para ti ese momento?

Para mí fue, simplemente, darle más naturalidad. Yo no estaba a gusto con los brazos ortopédicos: me hacían daño y me rozaban. Con los muñones, tenía habilidad para hacer muchas cosas y llevar esos brazos tan pesados me ralentizaba. Además, soy una persona muy sensorial y las prótesis me limitaban a la hora de tocar y sentir. Revelarme contra ellos y tener el respaldo de mi familia y de los médicos fue un regalo.
 

En varias ocasiones has dicho que todos tenemos nuestras capacidades y discapacidades. ¿En qué sentido?

Todos y cada uno de nosotros tenemos talento y podemos aportar algo a la sociedad. La discapacidad más visible es la que se ve, pero hay muchas personas que no tienen talentos o habilidades para según qué cosas y, aunque no se vea a simple vista, eso también es en cierto modo una discapacidad. No todos tenemos súper capacidades para hacerlo todo y, precisamente, el hecho de ser diferentes es lo que nos enriquece como sociedad.
 

En tu caso, la comunicación es una de tus muchas habilidades. ¿De dónde viene tu interés por el periodismo?

Es algo que tengo desde pequeña. Cuando era una niña, me encantaba grabarme y hacer programas de radio en casa. Estudié periodismo para ser locutora de radio y, después de varios años en ese sector, la vida me llevó a ser reportera de televisión, algo que nunca antes me había llamado especialmente la atención y que, sin embargo, me fascinó. Tras esa época como reportera, entré en la Fundación Atresmedia donde tengo la suerte de hacer cosas increíbles.
 

¿Por qué decidiste volcar gran parte de tus esfuerzos en “trabajar” para los niños de los hospitales?

Entré en la fundación para dirigir el Canal FAN3 y desarrollé el proyecto desde el inicio, fue mi “bebé”. Me pareció una oportunidad maravillosa tener la posibilidad de hacer más agradable la estancia de los niños enfermos en los hospitales, algo que yo no pude tener. Además de este canal, también coordino otros dos proyectos: por un lado, uno de normalización de la discapacidad, en el que nos dedicamos a formar a jóvenes con discapacidad para que puedan trabajar en el mundo audiovisual (actores, productores, técnicos…) y realizamos jornadas de sensibilización con productoras y festivales, para que visibilicen y contraten a estas personas. Queremos que la discapacidad esté presente tanto delante como detrás de las cámaras.
Además, también me encargo de un proyecto de mejora educativa, donde nos centramos en ensalzar la figura del profesor, darle herramientas para que se motive en su trabajo con personas con discapacidad.

 

¿Qué significa para ti que te hayan elegido como ponente para este Encuentro Autonómico de Familias?

Es un regalo y un honor. Que te elijan para compartir un trocito de tu vida con familias y tener la posibilidad de inspirarles y emocionarles, es algo que te hace muy feliz.
 

¿Qué mensaje darías a las personas con discapacidad?

Tenemos que poner en la balanza lo que de verdad importa: eso no es lo que no tenemos o no podemos hacer; sino lo que sí podemos hacer, dar y compartir con los demás. Todos tenemos cualidades y habilidades, ¡es cuestión de aprovecharlas!
 
 
Una persona inspiradora, ¿o no? ¡Estamos deseando recibirla en el VI Encuentro Autonómico de Familias!


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