Cada persona es un mundo, por supuesto, pero de nuestra experiencia como entidad que lleva más de 50 años trabajando con personas con discapacidad intelectual o del desarrollo hemos aprendido grandes cosas, y seguimos aprendiendo de ellas todos los días. Hoy queremos compartir con vosotros al menos diez grandes enseñanzas positivas y valores que nos transmiten a diario. Cada uno a su manera, todos dejan una huella y una enseñanza de vida.
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Sin prejuicios
La mayoría de las personas con discapacidad intelectual no tienen prejuicios, por lo que logran conocer a alguien de forma directa. Los prejuicios hacen que tengamos una opinión o idea previa de alguien, pero cada persona es única y auténtica, por lo que siempre podemos evitar que los prejuicios nos limiten en nuestro contacto y en la apertura que tenemos hacia los demás.
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Honestidad y sinceridad
Aunque siempre hay excepciones, nos resulta admirable su honestidad y sinceridad. Son directos y transparentes. La sinceridad con nosotros mismos y con los demás conlleva paz y beneficia en nuestras relaciones con los demás. Sobra decir que en estos tiempos, es uno de los valores más preciados, y es que ser honesto conlleva habitualmente no tener miedo y ser valiente frente a situaciones complicadas. O bien, desconocer por completo las consecuencias de nuestros actos y nuestras palabras, debido a nuestra inocencia.
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Amistad y ayuda mutua
Las personas con discapacidad intelectual nos enseñan a estar pendientes de los demás, de valorar su cariño y su compañía. Son capaces de establecer fuertes lazos de amistad y convertir una simple amistad en un vínculo que dura toda la vida, más allá de sus diferencias. Son capaces de identificar a las personas más débiles y que necesitan más ayuda, para volcarse en ayudarles. Valoran la ayuda de los demás y el grupo, por encima de todo.
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Muchas ganas de aprender y arriesgarse
Los retos son siempre una oportunidad. Algo nuevo siempre es llamativo y sorprendente, y se muestran abiertos a nuevas experiencias. Su falta de temor y de miedos hace que sean capaces de afrontar cualquier reto. Las personas con discapacidad tienen ganas de demostrar lo que son capaces de hacer y siempre nos sorprenden con una actitud muy positiva hacia nuevos aprendizajes. Su capacidad de aprender y mejorar a diario nos impresiona cada día.
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Capacidad de superación, siempre.
La vida de una persona con discapacidad no suele ser fácil: tratamientos, hospitales, retos constantes, dificultades en la accesibilidad, barreras comunicativas»¦ Pero siempre muestran una paciencia y fuerza infinita para alcanzar su meta. Están acostumbrados a esforzarse más que cualquier persona para superar una barrera y demuestran su evolución día a día. Saben que quizá les cuesta más aprender o lograr algo, pero tienen la capacidad de superación para intentar alcanzarlo pese a sus dificultades. Son capaces de mirar más allá, siempre donde quieren llegar, siempre hay un objetivo y una meta que alcanzar.
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Entusiasmo por la vida
Con el paso del tiempo, muchas veces perdemos la capacidad de entusiasmarnos con las pequeñas cosas de la vida. Para las personas con discapacidad intelectual, cada día existen infinidad de cosas diferentes y emocionantes. No importa que sea una salida a la playa por quinto año consecutivo o el menú del día; ambas cosas pueden ser una fiesta, un momento único y memorable.
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Esa gran capacidad de adaptación al cambio
Un nuevo proyecto, un nuevo taller o un cambio de planes les puede «œdescolocar» inicialmente pero las personas con discapacidad intelectual tienen una capacidad única para adaptarse a los cambios. La flexibilidad y la adaptación al cambio son algunas de las competencias más valoradas, incluso en el ámbito laboral. Las personas que poseen estas competencias suelen ser personas con capacidad para adquirir nuevas habilidades, crecer como persona y adaptarse a cualquier circunstancia.
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Valoran las cosas realmente importantes de la vida
A veces nos perdemos en detalles insignificantes y no damos importancia a las cosas que realmente aportan valor a nuestra vida. Las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo suelen valorar enormemente la familia, la amistad, el cariño, el amor, una conversación»¦ Disfrutar de las pequeñas cosas, y apreciar lo que tenemos, en lugar de focalizarnos en lo que no tenemos, puede hacer que nuestra vida sea mucho más plena y feliz.
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Aprender a aceptar las debilidades
Todos tenemos fortalezas y debilidades, pero aceptarlo no es fácil, pues aceptar nuestras debilidades implica un esfuerzo extra para mejorar. Jean Vanier decía que el crecimiento personal comienza cuando comenzamos a aceptar nuestras propias debilidades. Aceptar nuestras debilidades y asumir que siempre hay alguien mejor en algo que no sabemos hacer, nos da paz interior y nos vuelve más productivos, más prácticos y más felices; pues al mismo tiempo, estamos asumiendo las diferencias como algo positivo
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Ser diferente es una oportunidad
Las personas con discapacidad intelectual saben que son diferentes. Pero saben darse cuenta de que eso es siempre muy positivo porque todos somos especiales y únicos. Además, las personas con discapacidad tienen un fuerte sentimiento de grupo, porque saben que juntos «“ aún diferentes «“ son fuertes.
Las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo se enfrentan al mundo cada día, y cada día nos demuestran que tener una vida plena y feliz es posible.
¿Qué otro valor añadirías a nuestra la lista? ¿Qué has aprendido y aprendes de las personas con discapacidad intelectual? ¡Cuéntanoslo!
Me a gustado mucho el artículo que habéis publicado soy una de esas personas con discapacidad y puedo asegurar que nunca me rindo nos cuesta algo más aprender pero siempre estamos abiertos a nuevas oportunidades
Muchas gracias por tu comentario, Rosen, y por compartir tu experiencia. Nos alegramos mucho de que te haya gustado el post. ¡Un saludo!