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Cómo mejorar la comunicación entre padres e hijos con discapacidad intelectual

La familia siempre es una referencia fundamental en el proceso de crecimiento y aprendizaje de cualquier persona. Una comunicación fluida y clara entre padres e hijos favorece ese desarrollo personal y contribuye a crear vínculos afectivos, y un clima de confianza y respeto en la familia.

Pero ser padres o tutores de una persona con discapacidad es una tarea compleja para la que nadie nos forma previamente. En el caso de hijos con discapacidad intelectual o del desarrollo, los obstáculos suelen ser mayores y requiere un esfuerzo extra por parte de los padres. Por ello, es imprescindible informarse al máximo sobre qué es la discapacidad intelectual y sus características.

Ejercer una parentalidad positiva conlleva buscar lo mejor para lograr una vida plena para los hijos: cuidarles, fomentar el desarrollo de sus capacidades y su autonomía, orientarles, educarles pero también ponerles límites. Para ello, los padres necesitan una correcta comunicación con sus hijos. Y dependiendo del grado de discapacidad, las dificultades aumentan: dificultad para expresarse hablando o de comprensión, fallos de memoria, déficits auditivos o visuales, deficiencias motoras, dificultad de concentración, problemas físicos…

También es una cuestión de actitud

Para una correcta comunicación, los padres y familiares necesitan, en primer lugar, adoptar una actitud correcta y positiva: amabilidad, paciencia, comprensión, sensibilidad, sentido del humor, empatía… Pero también ciertas aptitudes como tener expectativas realistas, no infantilizar ni sobreproteger al hijo con discapacidad intelectual, saber escuchar, observar el lenguaje corporal (que también comunica), tener habilidades para la resolución de conflictos y ser consciente de que también es necesario establecer límites y normas.

La experiencia ha demostrado que los hijos cuyos padres tienen estilos más interactivos y motivadores progresan con mayor rapidez que los hijos cuyos padres son más propensos a dirigir que a estimular.

Cinco consejos para una comunicación más efectiva y afectiva:

  1. Dedica tiempo y atención. Una comunicación fluida no se establece en un día. Es aconsejable crear rutinas que faciliten esa labor (mismo lugar, mismo entorno, comodidad, sin ruidos…). Mostrar entusiasmo indicará que lo que explica es interesante y se sentirá escuchado y comprendido. Observa cómo se comunica tu hijo y analiza cuáles son sus herramientas de expresión para sacarles el máximo partido. Respeta también sus silencios.
  2. Implícate en actividades que le gusten y en las que él lleve la iniciativa. Lo encontrarás más comunicativo y receptivo en su zona de confort. Se trata de conocer sus capacidades y gustos, conocer sus habilidades, sus preferencias, y tratar de compartir esas actividades con él o ella.
  3. Utiliza estrategias positivas como la escucha activa, ayudar a alargar las frases de tu hijo sin corregir negativamente, valorar sus esfuerzos comunicativos y progresos, formular preguntas para colaborar en sus explicaciones y mostrar interés, proponer opciones donde tu hijo pueda elegir, asentir con la cabeza… Refuerza lo que está aprendiendo en la escuela, en su centro formativo, el centro de día o el centro ocupacional, e intenta aplicar esas nuevas habilidades y rutinas en casa.
  4. Utiliza lenguaje adaptado. Puedes usar un vocabulario adaptado a su nivel, utilizar frases cortas, palabras sencillas, hablar despacio, pronunciar correctamente, usar un tono agradable… Explicar las cosas paso a paso, utilizando frases cortas y descriptivas. Es importante usar un nivel de lenguaje que dependa de la capacidad del hijo para entender el mensaje, no de su habilidad para producirlo. Y se debe tener en cuenta nuestro lenguaje no verbal, para que coincida con el mensaje verbal que emitimos. Cuidado con el lenguaje no verbal. El lenguaje no verbal puede ayudarles mucho en la comprensión de los mensajes, ya que refuerza nuestro mensaje verbal y trasmite nuestras emociones. Debemos ser cuidadosos con los gestos, la postura, la expresión facial, el contacto visual, el tono de voz, el ritmo, la sonrisa…
  5. Adaptar el entorno del día a día para hacerlo más comprensible y amigable: colocar siempre los objetos en el mismo lugar, calendarios y relojes grandes, carteles con pictogramas en las puertas, etiquetas con dibujos sencillos para cajones y puertas, lectura fácil…

Siempre es valioso contar con apoyo profesional en el proceso de crecimiento y desarrollo de los hijos con discapacidad intelectual. Las asociaciones que trabajan para las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo cuentan con redes de padres, servicios a las familias, profesionales y cuidadores especializados que pueden contribuir a guiar, orientar y asesorar a las familias para mejorar la comunicación con sus hijos.

¿Te han interesado nuestras recomendaciones? ¿Utilizas alguna de estas pautas para comunicarte con tus hijos o familiares con discapacidad intelectual?


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