La crisis de la COVID-19 dispara el paro entre las personas con discapacidad intelectual

Las personas con discapacidad intelectual siempre han encontrado dificultades para acceder al mercado de trabajo y la crisis provocada por la COVID -19 no ha hecho más que ahondar en un problema ya existente, según los datos del paro registrado por el Instituto Aragonés de Estadística. 

Sara Comenge, responsable de Gestión de Valentia, analiza las consecuencias de la pandemia en el ámbito del empleo de las personas con discapacidad y las líneas de trabajo que pueden ayudar a revertir la situación.

El paro entre las personas con discapacidad intelectual no ha dejado de aumentar en 2020 y el año cerró con un 21,68% más de parados con discapacidad en Aragón. Y en Huesca la cifra es aún mayor y alcanza al 26,68%. ¿Cómo se ha vivido desde las entidades sociales?

Las personas con discapacidad desde siempre han encontrado dificultades para acceder al mercado de trabajo. Si hablamos de personas con discapacidad intelectual esta dificultad es todavía mayor, mucho mayor.

La crisis provocada por la Covid 19 no ha hecho más que ahondar en un problema ya existente, de esta crisis llegan en parte esos datos tan poco amables sobre el paro en personas con discapacidad.

Las entidades sociales no somos ajenas a la crisis provocada por la covid, y hemos tenido que adoptar medidas importantes para poder seguir siendo sostenibles. Hemos vivido este escenario con incertidumbre, pero también con responsabilidad, poniendo en marcha nuevas iniciativas y con muchas ganas de seguir trabajando y peleando por los derechos de las personas con discapacidad.

Desde la Fundación Valentia, ¿se ha puesto en marcha alguna medida para hacer frente a este difícil escenario? 

En nuestro caso hemos protegido especialmente el empleo de las personas con discapacidad intelectual que ya están trabajando, y hemos puesto en marcha nuevos proyectos para favorecer el acceso de las personas al mercado laboral.

Estos proyectos, como el Servicio IMPULSA que se puso en marcha en el último cuatrimestre del 2020, van encaminados a desarrollar capacidades y habilidades para el empleo.

Además, hemos hecho un gran esfuerzo en la labor de contactar y trabajar codo con codo con empresas que puedan contratar a personas con discapacidad intelectual.

Uno de los grandes retos parece ser aumentar la tasa de actividad que, aunque en Aragón es superior a la media española, solo alcanza al 30% de las personas con discapacidad intelectual. ¿Cuáles son las principales dificultades?

Hay muchas, pero las principales son por un lado la falta de conocimiento acerca de las habilidades y capacidades de las personas con discapacidad intelectual en la empresa ordinaria, el miedo a que no salga bien o a que no lo sepan gestionar. Aquí es donde estamos trabajando mucho en ese trabajo codo a codo con los empresarios, para que vean, conozcan, tengan toda la información y luego puedan valorar con su propia experiencia recibiendo los apoyos necesarios, tanto la persona como la empresa. De esto nos encargamos nosotros, es parte importantísima de nuestro trabajo.

Otra razón es sin duda el actual mercado de trabajo y como está regulado. El modelo necesita una renovación y en esta renovación se deben tener muy en cuenta las especiales dificultades de las personas con discapacidad intelectual para acceder al empleo.

Los datos reflejan que un mayor nivel formativo es sinónimo de mayores oportunidades laborales. Entre las personas activas con discapacidad, el 25% tiene estudios superiores y la tasa de paro entre las personas con discapacidad intelectual pertenecientes a este grupo es del 11%. ¿De qué manera se puede incentivar la formación entre las personas con discapacidad? 

En el caso de las personas con discapacidad intelectual históricamente la formación ha parecido una quimera, casi un tabú. Son personas a las que se les excluye rápidamente del sistema educativo ordinario, y que en cualquier caso tienen muchas dificultades para continuar formándose a lo largo de la vida, aún en formaciones específicamente diseñadas para ellos y ellas. Sin formación es muy complicado acceder a un empleo, más aún a un empleo de calidad.

La manera de incentivar la formación radica por un lado en fomentar su educación escolar desde pequeños, en dotar de recursos al sistema educativo para dar a las personas las oportunidades que merecen y que son su derecho. Aquí es necesaria una profunda reflexión, que está todavía por hacer, por parte de toda la comunidad educativa, escuchando y atendiendo a las demandas de todas las familias de los niños y niñas con discapacidad intelectual.

Por otro lado, es necesario seguir apostando tanto desde la administración pública como desde las entidades sociales, por el desarrollo de programas formativos para personas adultas con discapacidad intelectual. Programas de calidad adecuadamente financiados, que permitan a las personas obtener certificados oficiales que respondan a sus intereses y a las necesidades del mercado laboral. Programas que demuestren su utilidad logrando la inserción laboral de las personas.

La media de tiempo en el paro entre las personas con discapacidad intelectual es de 2,5 años, ¿cómo podría mejorarse el proceso de búsqueda de empleo? 

Hay que dar formación y herramientas a las personas para la búsqueda de empleo. Hay que escuchar y acompañar a cada persona.

Nosotros esto lo estamos haciendo cada vez con mayor empeño y destinando más recursos. La reciente concesión del programa PIMEI por parte del INAEM nos va a permitir, entre otras cosas, acompañar a las personas y formarlas en habilidades y capacidades para la búsqueda de empleo.

Se trabajan aspectos relacionados con saber buscar ofertas de empleo que se adapten a cada perfil y al interés de cada persona, hasta como hacer un CV y preparar una entrevista. También vamos a poder trabajar la gestión de la frustración por no ser el candidato escogido, y vivir cada proceso de selección como una oportunidad sea una determinada persona la elegida o no para el puesto.

 

Los trabajos en los que más empleo se crea y se destruye tienen que ver con ocupaciones en la industria manufacturera y servicios de limpieza y mantenimiento. ¿A qué tipo de actividades se orienta habitualmente la formación para el empleo? 

La formación para el empleo además de enfocarse hacia los intereses, habilidades y capacidades de cada persona, debe orientarse hacia las demandas existentes en el mercado laboral.

Llevamos años ofreciendo programas de formación para el empleo que se han ido adaptando según la evolución de la demanda empresarial. Contamos con estudios de prospección que nos señalan los nichos de empleo de nuestra provincia, y hacia allí, contando también como he dicho con las personas, enfocamos la formación que diseñamos.

El sector servicios (restauración, hostelería, comercio), aunque se ha visto duramente golpeado por la covid 19 creemos que va a seguir generando empleo en los próximos años, en limpieza ha habido un incremento de demanda por la covid 19 y también hemos orientamos la formación hacia otras actividades relacionadas con las tareas administrativas y de almacén.

 

¿Cuál es la respuesta de las empresas ante la discapacidad? ¿Y su valoración una vez que optan a la contratación de personas con discapacidad? 

Al inicio hay un cierto temor e incertidumbre, muchas dudas. También es cierto que normalmente los empresarios nos escuchan y muy rara vez nos cierran la puerta a la primera de cambio.

Una vez reciben toda la información, conocen los apoyos que por nuestra parte van a recibir tanto ellos como la persona con discapacidad y los compañeros, y pueden hacer una valoración más informada, esas dudas empiezan a desaparecer.

Las valoraciones que hemos recibido una vez la empresa contratan a una persona con discapacidad intelectual han sido muy positivas, resaltan la responsabilidad y el compromiso de las personas con sus tareas y con la empresa, las ganas de aprender y el esfuerzo y dedicación. Siempre hay ajustes y mejoras, y en eso trabajamos día a día de manera conjunta con la empresa, la persona y los compañeros y compañeras.

¿Cuáles son las líneas de trabajo prioritario para mejorar la empleabilidad y reducir así la cifra de paro entre las personas con discapacidad y ampliar así sus oportunidades de inclusión?

Las líneas prioritarias en las que estamos trabajando para reducir el paro entre las personas con discapacidad intelectual son:

  • La formación de calidad y adaptada a la persona y al mercado de trabajo: como el Servicio IMPULSA, programa PIMEI, escuelas taller, talleres de empleo y otros cursos internos y externos.
  • La prospección de empresas para dar a conocer el modelo de empleo con apoyo que ofrecemos y encontrar oportunidades de inclusión laboral para las personas que lo solicitan.
  • La relación y coordinación con las distintas administraciones, sobre todo INAEM y Educación, para ofrecer recursos y proyectos formativos y de empleo de calidad y dignos para las personas con discapacidad intelectual.

 


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