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Isabel, una historia de superación en Valentia

Hay pequeñas grandes historias que merece la pena contar. Historias de superación que pueden servir de ejemplo para otros y que demuestran que con esfuerzo y un poco de ayuda, se pueden lograr retos y cumplir sueños.

Nuestra entidad, Valentia, está repleta de grandes historias anónimas de luchadores con discapacidad intelectual que han logrado romper barreras, alcanzar metas y superarse a sí mismos.

El caso de Isabel R. es uno de ellos. Tiene 24 años y está feliz. Tiene un empleo y vive en un piso que forma parte de nuestro proyecto de vida independiente en Huesca, compartiendo vivienda con otra chica con discapacidad intelectual. Pero no siempre fue tan sencillo. Su infancia en una localidad de la montaña altoaragonesa fue dura. “Allí lo pase mal”, recuerda.

En su adolescencia entró en un colegio de educación especial y allí aprendió jardinería. Gracias a esa formación y después de pasar por una entrevista de trabajo, fue contratada en Brotalia, nuestro centro de jardinería, hace tres años. “Sobre todo estoy en caja, que me encanta porque te relacionas más con los clientes, y también colaboro en la limpieza de las estanterías. Los monitores de apoyo nos ayudan sin tenemos dudas”, explica Isabel.

Vida autónoma y primer trabajo a los 21 años

Isabel tuvo que realizar un esfuerzo extra para adaptarse a la vez a su primer trabajo y empezar a ser más autónoma, a los 21 años, y convivir con otras personas con discapacidad intelectual en los pisos del Proyecto de Vida Independiente que Valentia gestiona  en la calle Canellas. “El inicio en Brotalia me costó mucho –recuerda Isabel- porque nunca había trabajado y empezar en un garden tan grande, con varias secciones… fue complicado”. Dominar la caja y los cobros se le hizo cuesta arriba, “pero los monitores me enseñaron mucho y al final lo conseguí”.

Isabel se define como una chica perseverante. “Yo lo que me propongo, lo consigo… En todos los aspectos”, comenta con una sonrisa. Y se muestra orgullosa con lo que ha conseguido. “He luchado mucho para que me valoren. Pasé de vivir con mis padres a un piso de vida independiente, de no trabajar a estar en un gran centro de jardinería… Ahora estoy más contenta conmigo misma. He logrado cosas que no hubiera conseguido si me hubiera quedado en mi pueblo y si no hubiera tenido el apoyo de Valentia”.

Esta altoaragonesa reconoce que haber conseguido ser más independiente le ha dado más seguridad personal. “Ahora me encuentro más activa, he aprendido muchas cosas y me noto capaz de lograr más cosas”. Isabel se siente más autónoma y decidida, y agradece el apoyo que le ha brindado Valentia en su vida y la ayuda que le ofrecen día a día sus monitores en Brotalia. “Ellos me han apoyado mucho, y siempre están allí si tienes cualquier duda. Eso te hace sentir más segura”.

Cambio a una vida independiente

Pasar de su casa familiar a tener que gestionar su vida, fue un importante paso adelante para Isabel. “En casa mi madre me lo hacía todo, y estaba con mis hermanas, y al pasar al piso de vida independiente de Valentia tuve que aprender a hacerlo todo yo. Cocinar fue lo que más me costó porque le tengo miedo al aceite cuando está caliente en la sartén, tengo miedo de quemarme”, comenta riendo.

En dos plantas de un edificio de la calle Canellas, Valentia dispone de cinco pisos, unos de chicos y otros de chicas, para personas con discapacidad intelectual leve que pueden llevar una vida más autónoma. Luis Gállego, responsable de los pisos de vida independiente de nuestra entidad, destaca que Isabel ha progresado mucho desde que llegó. “Cada día se maneja mejor”.

El equipo que coordina este proyecto apoya a las personas con discapacidad de distintas edades que comparten su día a día en estos pisos tutelados. “Se gestionan solos, pero con nuestro apoyo. La idea es que lleven la vida más independiente posible, siempre con nuestra ayuda y de los monitores si la necesitan. Nosotros estamos para ayudarles a gestionar la convivencia, organizar las tareas de casa, proponerles opciones de tiempo libre y ocio de fin de semana…”, explica Luis Gállego.

Libertad de elección para el ocio y tiempo libre

En su tiempo libre, a Isabel le gusta cantar, bailar, ir a la piscina, salir con sus amigos y ver cine con sus compañeros de los pisos tutelados. “Ahora hago muchas cosas que antes no hacía. Salgo de fiesta con mis amigos y me relaciono más con la gente. Antes me costaba mucho. Soy más abierta desde que llevo vida más independiente”, explica. Con Quique, otro compañero de los pisos de vida independiente, sale a veces a tomar café a un bar cercano y comparte su gusto por las películas de terror, que en alguna ocasión ven por las noches con sus compañeros de vivienda.

El apoyo de los monitores es fundamental. “Tengo mucha confianza con nuestra monitora, nos ayuda en todo y nos da consejos, te apoya si tienes un mal día, está allí para escucharte…”.

La vida de Isabel ha cambiado en estos tres años. “Me siento más libre”, dice.

 


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