Los centros de Valentia en proceso de transformación

Desde hace varios meses, Valentia está inmersa en un proyecto que nos llena de ilusión: el proceso de transformación de centros. Hablamos con los protagonistas para entender la evolución de este proyecto.
 
¿Qué es el proceso de transformación de centros?
Hablamos con Ángel Rus, responsable del Área Transversal de Calidad de Vida. Él es el encargado de poner en marcha este proceso en Valentia que actúa a la personas con discapacidad intelectual o del desarrollo en el centro de la atención que se les presta, con el fin de satisfacer sus necesidades y expectativas. “A raíz de varias reflexiones sobre el servicio que damos a las personas con discapacidad intelectual, nos dimos cuenta de que nos habíamos centrado en dar servicios óptimos, pero no habíamos prestado atención a la opinión de la persona que los recibe. Es fundamental que estos servicios respondan a las expectativas, deseos y necesidades de las personas con discapacidad intelectual y que sean ellas las que nos confirmen que es así”.
 

Implicar a las personas con discapacidad intelectual  

Con el objetivo de mejorar los servicios adaptándolos a las necesidades y expectativas de las personas que los recibe, Valentia creó varios grupos de transformación en diferentes centros. Formados por personal técnico, responsables y personas con discapacidad intelectual, se encargan de revisar los servicios que Valentia ofrece. Para ello, realizan encuestas a los usuarios y análisis profundos e identifican las posibilidades de mejora para, posteriormente, hacerlas realidad.

En ocasiones, los cambios son pequeños y tienen que ver con el día a día, pero significativos en la vida de las personas que se atienden. Rus, lo ejemplifica con el horario de las duchas; una preferencia personal que se puede hacer realidad:
“En algunos centros de Valentia las personas suelen asearse por las mañanas. Hasta ahora, no habíamos contemplado si una persona prefiere ducharse por las tardes o por las noches y, lo cierto, es que algunas lo prefieren”.

Mejorar los servicios y fomentar la autodeterminación

El objetivo principal de este proceso, es mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo. En muchas ocasiones, son los profesionales, las familias o los amigos los que deciden por ellas. En Valentia, creemos que para que las personas (con y sin discapacidad) tengan una vida plena, tienen que ser dueñas de sus decisiones; por lo que, actualmente, Valentia tiene en marcha varios proyectos para fomentar la autodeterminación. 

Fraga: tomar decisiones consensuadas

En el COC Bajo Cinca llevan meses trabajando muy intensamente en este proyecto y ya han conseguido resultados muy interesantes. Hortensia Nicolás, la directora del centro, nos cuenta que han evolucionado en la implicación de la toma de decisiones que afectan al grupo. Ahora se les facilita  información para que puedan decidir por el grupo y también de forma individual. “Llegamos a la conclusión de que la mayoría de actividades de ocio que hacían nuestros usuarios, estaban promovidas por el centro. Y lo cierto es que parte de nuestros usuarios tenía inquietudes diferentes. Así que decidimos animarles para que hicieran las actividades por sí mismos, en la medida de sus necesidades.
Empezamos haciendo una reunión semanal en la que se les informaba de la oferta cultural y deportiva de Fraga. A raíz de esas reuniones, varias personas se apuntaron al gimnasio, a baile, cursos de informática… Desde el centro les ayudamos si necesitan apoyo; pero, si no, les damos la libertad para que lo hagan ellos solos”.

Monzón: las personas, dueñas de sus decisiones

Mª Ángeles Delgado, directora del Centro Reina Sofía, nos cuenta cómo están trabajando allí. “Nos dimos cuenta de que nuestros profesionales tomaban decisiones por los usuarios. Y que esas decisiones eran perfectamente asumibles por los propios usuarios. Por ejemplo, a la hora del almuerzo de media mañana, se toma siempre fruta. Nuestro personal de cocina decidía qué fruta se tomaba cada día y la preparaba. Ahora preparamos un frutero con diferentes tipos para que cada persona escoja la que le apetece en cada momento. Es un cambio pequeño ¡pero ha tenido una gran acogida!”. También se han realizado mejoras en relación al cambio de armario. Cada temporada los usuarios deciden qué prendas se han quedado pequeñas y cuáles quieren tirar o dejar en el armario.
En el ámbito del ocio, las mejoras también son visibles: ya hay un grupo que se ha apuntado a clases en la Casa del Ajedrez y varias chicas que hacen Pilates en un centro del barrio.
Pequeños cambios que ayudan a que las personas con discapacidad intelectual o del desarrollo tomen sus propias decisiones, sean más autónomas y vivan sus propias vidas.


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