Peregrinos con Enagás

El Camino de Santiago: pasos hacia la accesibilidad

Los que lo han recorrido- entero o simplemente un tramo- lo definen como un tesoro; una experiencia única de conexión con la naturaleza o un paseo por la Historia. El Camino de Santiago es mucho más que una ruta; es una unión irrepetible de patrimonio, cultura, historias y experiencias vitales. Declarado Patrimonio de la Humanidad y protegido en nuestro país como Bien de Interés Cultural es un lujo que solo requiere de voluntad, algo de tiempo y, sí, algunas adaptaciones para que sea, de verdad, una experiencia al alcance de cualquier persona. También de las personas con discapacidad.

«Existen algunas iniciativas para mejorar la accesibilidad del Camino de Santiago, pero aún queda mucho por hacer», explica Ernesto Gómez, presidente de la Asociación de Municipios del Camino de Santiago. Entre ellas destaca el proyecto europeo Jacob@ccess, que reúne a varios socios españoles y franceses. Entre ellos se encuentra la Fundación Asistencial Valentia.

Susana Ballarín es responsable de proyectos europeos de la entidad. «Desde la pasada primavera, el centro de Valentia en Martillué cuenta con el primer albergue para peregrinos del Camino de Santiago 100% accesible. Está certificado con el prestigioso sello francés “Tourism & hándicap”, explica. «Es una de las actuaciones que impulsa Jacob@ccess, junto a la creación de tres centros de interpretación: en Jaca, Pamplona y Ostabat. Todos ellos pondrán en valor aspectos como la historia o la gastronomía local», anuncia.

Albergue de peregrinos en Martillué

Más visibilidad para mejorar la accesibilidad en el Camino de Santiago

Son precisamente iniciativas como estas las que, además de dotar de infraestructuras al Camino de Santiago, permiten llamar la atención sobre la necesidad de mejorar su accesibilidad. Igual que el desarrollo de actividades como la que Ernesto Gómez recuerda con emoción: «tuvimos la oportunidad de recorrer dos tramos junto a un nutrido grupo de personas con discapacidad de Valentia. Fue una experiencia profundamente enriquecedora para todos y nos gustaría hacerlo de forma más estable», confiesa el presidente de la Asociación de Municipios del Camino de Santiago.  «Es una manera de favorecer la inclusión de todos: de las personas con discapacidad pero también de los demás», asegura Ernesto Gómez. «Hace apenas unos meses lo repetimos junto a un grupo de voluntariado corporativo de Enagás. Fueron muchos los que no pudieron evitar las lágrimas de la emoción», reconoce. 

Marimar Martín, que vive en el Centro Ignacio Claver de la Fundación Asistencial Valentia en Martillué (Jaca). Ella recorrió el tramo del Camino de Santiago entre Villanúa y Canfranc en aquella ocasión. Lo recuerda como una gran experiencia. «Me gusto mucho hacer parte del Camino, conocer a gente de otras ciudades en el trayecto y aprender sobre las historias de los peregrinos», explica. Y reconoce que le encantaría poder hacerlo de nuevo.

Una manera de compartir, de disfrutar y de fomentar la inclusión en un Camino de Santiago cada vez más accesible.


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