Experiencias de voluntariado: “No sé qué he podido aportar, pero lo que he recibido es impagable”

Reyes Ordás colabora como voluntaria del Taller de Arte de Valentia desde julio de 2018. Es licenciada en Bellas Artes y se dedica a la enseñanza de idiomas. Veinte años en el extranjero (Dublín y Berlín) perfeccionaron su dominio del inglés y el alemán y terminaron por encaminarla hacia esa faceta profesional. Sin embargo, nunca ha dejado de pintar.

La casualidad quiso que su primera experiencia como voluntaria, y su primer contacto con el mundo de la discapacidad, también tuviera que ver con el arte. Aprovechando que el taller en el que colabora es noticia por la exposición “Abstracción Emocional”, que puede verse hasta el 31 de enero en Zaragoza, nos acercamos a su labor y descubrimos qué se siente siendo voluntario de Valentia.

¿En qué consiste tu labor como voluntaria del Taller de Arte de Valentia?

Trato de interferir lo menos posible en la creación artística. Ayudo a los usuarios a abrir pinturas, a limpiar, a colocar los lienzos… También a motivarles, porque a veces están más apagados. De vez en cuando, además, salimos de excursión y vamos a ver exposiciones. No les enseñamos nada porque ahí no somos profesores. Ellos tienen un montón de cosas dentro y nuestra labor es intentar que las saquen y las plasmen a través, por ejemplo, de la pintura o la escultura; que encuentren su expresión artística. Los artistas son ellos. Luego, hacemos exposiciones maravillosas.

¿Cuánto tiempo dedicas a esta tarea?

Voy desde las 10:30h, a veces desde las 9:30h, hasta las 13:30h todos los días, de lunes a viernes. Dedico todo el tiempo que puedo y más. ¡A veces voy hasta los sábados!

¿Se están cumpliendo las expectativas que tenías antes de empezar el voluntariado?

En realidad, no sabía qué esperar… Nunca había estudiado nada relacionado con la discapacidad y no he tenido a una persona con discapacidad en mi familia o amigos. Era algo que todavía no estaba presente en mi vida. Antes de empezar, se te vienen muchas cosas a la cabeza: cómo va a ser, cómo tienen que ser los protocolos… Piensas que puede que no estés preparada. Pero desde el primer día fue increíble, súper normal; como si yo hubiera trabajado allí toda la vida.

¿Cómo son los artistas con los que trabajas?

Son muy positivos, alegres, felices… Los veo tan maravillosos que me siento insignificante a su lado. Son seres llenos de luz. Si necesitas ayuda, están ahí para ayudarte; si quieres que te acompañen a algún sitio, te acompañan. Siempre están pendientes de ti. Pensaba que iba a ser una experiencia más dura, que ver la discapacidad de cerca me iba a dar pena. Pero, ¡pena, ninguna! Siempre que estoy con ellos, soy realmente feliz. Dan mucha felicidad a mi vida.

Además, he conocido a Eduardo, que es el artista encargado del taller, y es una persona excepcional. Yo me he sentido súper valorada con él. Soy simplemente una voluntaria pero él deja que tengas ideas y las lleves a cabo. Eso suma muchísimo al recibimiento que he tenido de los usuarios.

Voluntariado en el Taller de Arte

Para ti, según tu experiencia, ¿qué significa ser voluntario?

Ser voluntaria en el Taller de Arte es algo necesario para mi vida. Si en un futuro no pudiera ir de voluntaria allí, ¡tendría una depresión! (Ríe). Estando allí con ellos, rodeada de arte, viendo cómo ellos viven el arte, cómo se relacionan entre ellos, aprendo muchísimo y hasta creo que he cambiado como persona. Soy muchísimo más tranquila, más feliz. No sé qué les he podido aportar, pero lo que ellos han aportado a mi vida es indescriptible e impagable.

¿Recomendarías ser voluntario? ¿Por qué?

A todo el mundo que tenga inquietudes y le guste hacer algo diferente y feliz en su vida le recomendaría el voluntariado. Si quieres ayudar, siempre va a haber un sitio donde te van a necesitar y donde te vas a sentir feliz de hacer ese trabajo. Un voluntariado hay que hacerlo porque de verdad lo sientes y en cierta manera (no sé si suena egoísta), tú lo necesitas. Que tu vida no sea solo ir de lunes a viernes a trabajar, llegar destrozado a tu casa y el fin de semana salir por ahí, sino que puedas sentirte realizado en otros aspectos.

Exposición «Abstracción Emocional»

Lugar: Palacio de Armijo. Calle Don Juan de Aragón, 7. Zaragoza.

Horario: Lunes a viernes, de 08 a 14h.

Fecha: hasta el 31 de enero de 2019.

Precio: Entrada gratuita.

 


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